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Resumen

Historia: resumen

“Mi pie desnudo está desarmado ante la Historia. ¡Si al menos pudiera alcanzar el lugar donde se hace la Historia! ¡La política de las Potencias! ¡Pero estoy desarmado!”

 

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En “Historia”, Gombrowicz transforma a los miembros de su familia en personajes históricos: su padre es el zar Nicolás II, su madre es la zarina Alexandra Fiodorovna, y su hermano mayor Janusz, Rasputín.



Constantin Jelenski siguió la costumbre de Witold Gombrowicz que comentaba y resumía sus propias obras.
Jelenski redactó el resumen y el comentario aclaratorio de la obra que el autor dejó inconclusa. Este texto acompaña todas las ediciones de Historia.


 Acto I 
Salón de la familia Gombrowicz en Varsovia, el 28 de junio de 1914.
La familia de Witold -el padre, la madre, los hermanos mayores Janusz y Jerzy, la hermana Rena- “sentados como en una vieja fotografía”, llaman: ¡Witold! ¿Dónde está este estúpido?” Witold, de diecisiete años, entra descalzo, como un peón (regresa de la escuela en compañía de Józek, “el hijo inmoral” del portero). Reproches de la familia.
La familia se transforma en Jurado de Examen de Madurez. Juzga en Witold las cualidades que cada uno de los examinadores se atribuye a sí mismo. […]
¡Witold ha pasado en forma brillante su Examen de Madurez!
Entra Krysia, una jovencita mundana, sin duda un flirt de Witold, quien le había prometido llevarla a un partido de tenis. ¿Pero qué es esto? ¡Witold descalzo! […]

 

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Ilustración de Jan Lebenstein para la primera edición francesa, París, 1977.


La familia insiste, amenaza y se transforma ahora en Consejo de Revisión: exige que Witold se desvista y se haga examinar. El Padre llama a la policía, que arresta a Witold. Es el proceso: por el rechazo al servicio militar y “mentalidad de revolucionario descalzo…”, por “ofender al Emperador Reinante”, Witold es condenado “a cinco años de prisión, a trabajos forzados y a las cadenas.” […]
El proceso es seguido inmediatamente por un gran monólogo de Witold. […] Enseguida (sin ninguna indicación escénica), él pregunta: “¿Qué es esta Bota?” La familia, presente durante este monólogo, provoca a Gombrowicz: “Esta bota pertenece a cierta pierna… Pronto te vas a dar cuenta… lentamente… Esta rodilla pertenece a alguien… ¿Qué te parece?... ¿Ves la parte posterior?...” Y bien, esta bota es la bota del Emperador.


 Acto II 
El Palacio del Emperador Guillermo II en Berlín, agosto 1914. […]
Witold solicita ser admitido ante el Emperador de Alemania.. De pronto, “por la puerta del fondo, entra el soberano alemán con sus bigotitos, acompañado de dos generales: von Hindenburg y von Ludendorff”. El Emperador convoca al Consejo de la Corona. No faltan más que quince minutos para decretar la movilización general. “Guillermo recibe con temor las anodinas declaraciones de los ministros, que ellos formulan con temor.” Witold se dirige directamente a Guillermo II: quiere hablarle en privado. Eulenburg y Pless protestan: temen una “provocación indecente” de su parte. […]
Witold le aconseja a Guillermo que huya. La última escena del Acto II debía ser la guerra (1914-1918).

 



 Acto III 
El Café Ziemianska (“propietarios terratenientes”) en Varsovia (entre 1933 y 1935).
Witold descalzo, sentado a una mesa en compañía de poetas (Stefan Otwinowski, Stanislaw Pietak, Adam Wazyk, Swiatopelk Karpinski, Adam Mauersberger, todos jóvenes autores de vanguardia, amigos de Gombrowicz). Mauersberger se queja: “Aunque no carecemos de talento… todo lo que decimos es pobre y descalzo.” […]
Entra el general Wieniawa-Dlugoszewski, edecán del Mariscal Pilsudski y poeta de a ratos. Tiene botas y espuelas. Ataca a Witold: “Usted quiere degradar nuestra belleza, el brillo de los ulanos, nuestros banderines…” […] ¿Quién es ese hombre, sentado allá, en esa mesa, con una esclavina? ¡Es el mismísimo Pilsudski, en el Café Ziemianska! […]

 



Witold aconseja a Pilsudski que se descalce. El mariscal consiente a esta propuesta inesperada (“Me los he quitado a menudo, porque tengo unos altos y otros bajos”). Pero Witold va más lejos, y exige que Pilsudski baile y cante una canción… que se rasque la cabeza con un dedo del pie… que intente ser “liviano como una pluma”. Pilsudski se niega indignado. […]. Y lo envía a ver a Hitler en misión secreta.